La OMS identifica de forma consistente un conjunto de principales factores de riesgo para la salud a nivel mundial. Aunque el orden exacto puede variar según el informe y el año, los principales determinantes no médicos o factores de riesgo por su contribución global a la enfermedad y mortalidad, a nivel general, suelen agruparse en tres categorías: metabólicos, conductuales y ambientales; entre las tres, los riesgos conductuales —como el tabaquismo, consumo nocivo de alcohol, dieta poco saludable y la inactividad física— suelen mantenerse entre los principales responsables de la carga global de enfermedad. Esta clase de conductas influyen en la obesidad, otro de los más importantes factores de riesgo para la salud, aunque metabólico.
Tabaquismo
El tabaquismo ocupa una de las primeras posiciones dentro del ranking de riesgos globales para la salud; es uno de los mayores factores de riesgo para el cáncer, la EPOC, enfermedades cardiovasculares y otras enfermedades crónicas.
El porcentaje más alto de fumadores en hombres se encuentra en el grupo de 25-44 años (22,6%), mientras que en las mujeres es en el de 45 a 64 años (17,5%)
El 17,2% de los hombres y el 13,8% de las mujeres de la C.A. de Euskadi fumaban de manera habitual en 2023, lo que supuso respecto a 2018 un descenso en los hombres (-1,9 puntos porcentuales) y una leve subida en las mujeres (+0,2), que representa un cambio en la tendencia descendente del consumo de tabaco de los últimos años. El descenso más acusado entre los hombres del abandono del tabaquismo, ha reducido significativamente la brecha de género hasta llegar a 3,4 puntos en 2023.
El porcentaje más alto de fumadores en hombres se encuentra en el grupo de 25-44 años (22,6%), mientras que en las mujeres es en la franja de 45 a 64 años (17,5%). Como novedad, las mujeres superan en el consumo de tabaco a los hombres en los grupos de edad de 15-24 años y de 65-74 años, a diferencia de 2018, en que la prevalencia del consumo de tabaco era mayor en los hombres en todos los grupos de edad.

Consumo de alcohol
El consumo elevado y frecuente de alcohol aumenta las probabilidades de padecer lesiones, cirrosis hepática, determinados tipos de cáncer, hipertensión arterial y enfermedad cerebrovascular, entre otras. Además, genera problemas de tipo familiar, laboral y social y es responsable de una parte importante de los accidentes, principalmente de tráfico.
Las mujeres registran el consumo más alto de alcohol entre las jóvenes (15-24 años), superando al de los hombres a esas mismas edades.
La prevalencia del consumo de alcohol de alto riesgo a largo plazo -es decir, el asociado a un mayor riesgo de desarrollar problemas de salud- fue superior en los hombres (16,6%) que en las mujeres (11,1%), manifestado pequeñas variaciones respecto a 2018 (-0,5 puntos en hombres y +0,1 en mujeres).
Por grupos de edad, la prevalencia del consumo de alcohol fue superior en los hombres, salvo entre las personas más jóvenes (15-24 años), donde las mujeres registran el consumo más alto de alcohol (14,8%). En los hombres, el consumo alcanza su punto álgido entre los 65 y 74 años (24,6%), una cifra que triplica a la observada en las mujeres del mismo grupo de edad (7,8%). La brecha de género se intensifica precisamente en los grupos de mayor edad (65 años o más).

Obesidad
Las personas obesas tienen una probabilidad mayor de desarrollar un problema de salud. La OMS define la obesidad como una enfermedad crónica compleja, caracterizada por una acumulación excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud. Está asociada a mayor riesgo de diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer.
El porcentaje más elevado de obesidad en hombres y mujeres se produce en las edades de 65-74 años (20,1% y 16,9%, respectivamente).
El 14,2% de los hombres y el 13,2% de las mujeres de 15 y más años de la C.A. de Euskadi padece obesidad. Esta proporción de población obesa ha aumentado en las mujeres (+2 puntos porcentuales), mientras que en los hombres (+0,3) prácticamente se ha mantenido al mismo nivel que en 2018.
La prevalencia de la obesidad es mayor en los hombres que en las mujeres, salvo en el grupo de 25-44 años y 75 y más. Los porcentajes más elevados de obesidad en hombres y mujeres se presentan en las edades de 65-74 años, con valores del 20,1% y 16,9%, respectivamente.
En comparación a 2018, la obesidad ha aumentado en las mujeres en todos los grupos de edad, salvo en el grupo de 75 y más años, y el mayor incremento se ha producido en el grupo de 25-44 años (+4).

Alimentación
Se consideran dietas poco saludables aquellas que contienen alto consumo de sal, grasas saturadas, azúcares; bajo consumo de frutas, verduras y fibra.
La dieta mediterránea, rica en frutas, verduras, legumbres y aceite de oliva, favorece un patrón alimentario equilibrado que ayuda a controlar el peso y reducir el riesgo de obesidad; de hecho, la OMS la reconoce como uno de los patrones alimentarios más saludables y la recomienda por sus beneficios para la salud y la prevención de enfermedades crónicas.
La población más joven (15-24) es la que manifiesta una menor adherencia a la dieta mediterránea.
La prevalencia de buena adherencia a la dieta mediterránea es mayor en las mujeres (45,7%) que en los hombres (41,5%), y en todos los grupos de edad, a excepción del grupo de los más jóvenes, donde los hombres superan a las mujeres (33,7% frente al 23,6%).
El seguimiento de la dieta mediterránea aumenta conforme avanza la edad, excepto en las personas de 75 años o más. La mayor fidelidad a este patrón alimentario se produce a los 65-74 años (59,8% en las mujeres y el 54,7% en los hombres), y el más bajo entre la población más joven (15 a 24 años).

Actividad física
La OMS subraya que la actividad física es esencial para la salud y el bienestar en todas las etapas de la vida; reduce el riesgo de enfermedades no transmisibles (cardiovasculares, diabetes tipo 2, ciertos cánceres) y mejora la salud mental, el sueño, la memoria y la función cognitiva.
La práctica de actividad física ha aumentado entre la población vasca, especialmente entre las mujeres.
En 2023, el 84,3% de los hombres y el 80% de las mujeres vascas realizaron una actividad física o ejercicio saludable, lo que supone un incremento mayor entre las mujeres (+6,1 puntos) que entre los hombres (+4,6). Esta evolución positiva ha reducido la brecha de género hasta 4,3 puntos (5,8 en 2018).
Los jóvenes de 15 a 24 años son el grupo más activo: practican actividad física el 91,3% de los hombres y casi el 90% de las mujeres (88,9%).
La prevalencia de actividad física es mayor en los hombres que en las mujeres en todos los grupos de edad, especialmente entre el grupo de mayores de 75 años (72,3% frente al 57%). En el caso de las mujeres, la práctica de ejercicio físico disminuye de forma progresiva con la edad: del 88,9% (15-24 años) al 57% (75 y más años).
Respecto a las razones por las que las vascas y vascos no realizan el ejercicio físico que desean, en el caso de las mujeres, el principal motivo es ‘la falta de voluntad’ (30,1%), mientras que en los hombres es ‘la falta de tiempo debido al trabajo o a los estudios’ (32,5%); ‘los problemas de salud’ son, a nivel general, la tercera causa que obstaculiza la actividad física; en cambio, pasa a ser la principal en el momento en que nos acercamos al grupo de más edad (65,9% entre las personas de 75 y más años).

Sueño
El sueño se considera un factor relevante para la salud de las personas, por afectar a las funciones diarias y a la actividad física y mental.
La prevalencia de insatisfacción con el sueño es mayor en las mujeres (15,9%) que en los hombres (11,9%).
La población vasca en 2023 dedica una media diaria de 9 horas y 3 minutos a actividades relacionadas con el sueño, lo que representa 3 minutos menos que en 2018, según la Encuesta de Presupuestos de Tiempo 2023. Este descenso se ha producido en todos los días de la semana, excepto el viernes, y es el sábado donde el descenso resulta más acusado, con 13 minutos menos.
Las mujeres dedican más tiempo al sueño (9:10) que los hombres (8:55), siendo extensible a todos los días de la semana.
Sin embargo, según la Encuesta de Salud en 2023, la prevalencia de insatisfacción con el sueño es mayor en las mujeres (15,9%) que en los hombres (11,9%), y en todos los grupos de edad, salvo en el de 15-24 años. Además, este nivel de insatisfacción aumenta a medida que avanza la edad de las mujeres (hasta el 19,8% en el grupo de 75 y más años).
