
Panorama de la salud
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Estado de salud
El Estado de Salud se define como la condición de bienestar físico, mental y social de un individuo o una población, y no meramente la ausencia de enfermedad o dolencia. La medición de este estado pasa por cuantificar y monitorear indicadores clave como la esperanza de vida al nacer, que indica cuántos años se espera que viva una persona; la esperanza de vida libre de discapacidad, que refleja cuántos de esos años se viven con buena salud; la salud percibida, es decir, cómo valoran las personas su propio estado de salud; la salud declarada por las personas, en relación a la prevalencia de problemas de salud mental, enfermedades crónicas y discapacidad que inciden en la calidad de vida y bienestar social y la mortalidad, como medida objetiva y directa del impacto de las enfermedades en la salud.
- Introducción
- Esperanza de vida
- Salud percibida
- Salud declarada
- Mortalidad
- El mayor aumento en los hombres reduce la brecha de género.

- La esperanza de vida a los 65 años ha aumentado tanto en hombres como en las mujeres, y la previsión es que siga aumentando.

- La esperanza de vida sin discapacidad ha disminuido, pero las mujeres siguen viviendo más años libres de discapacidad que los hombres.

- Los hombres declaran un mejor estado de salud que las mujeres y desciende la autopercepción positiva de la salud tanto en hombres como en mujeres.

- La prevalencia de problemas de salud mental, medido en síntomas de ansiedad y depresión, ha aumentado, especialmente en las mujeres.

- La prevalencia de enfermedades crónicas es ligeramente más alta en las mujeres y ha descendido casi por igual en los hombres y mujeres.

La esperanza de vida es un buen indicador del estado de salud de la población, una de las características de las sociedades desarrolladas es que la población viva cada vez más años; de hecho, forma parte de los indicadores del Objetivo 3. ‘Salud y Bienestar’ de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas en la C.A. de Euskadi.
Esperanza de vida al nacer
La esperanza de vida al nacer de la población vasca alcanza los 84,4 años, una de las más elevadas de Europa, según los últimos datos difundidos por Eustat (Indicadores para el análisis de fenómenos demográficos. 2024)
Un mejor estado de salud tiende a aumentar la esperanza de vida. En la C.A. de Euskadi la esperanza de vida al nacer fue de 81,7 años en los hombres y de 87 en las mujeres en 2024, lo que la sitúa por encima del conjunto de la UE-27 (2,5 años más en los hombres y 2,6 años más en las mujeres) y de España (0,3 y 0,5 años más), una de las más elevadas de Europa.
La esperanza de vida de los hombres (81,7 años) y de las mujeres vascas (87 años) se sitúa entre las más elevadas de Europa
A lo largo de casi cinco décadas, tanto los hombres como las mujeres vascas han visto aumentar su esperanza de vida, a pesar del descenso registrado en el año de la pandemia y los dos posteriores (entre 2020 y 2023). Durante este tiempo, el aumento ha sido mayor en los hombres (12,1 años) que en las mujeres (10,1 años), lo que ha reducido la brecha de género a 5,3 años en 2024, frente al máximo de 8,7 años registrado en 1991 y 1994.
Si se lograra eliminar por completo los tumores, que representan la mayor amenaza para la esperanza de vida, los hombres vivirían 4 años más y las mujeres 2,8 años.
Esperanza de vida a los 65 años
En esta etapa de la vida, las condiciones de salud y mortalidad varían significativamente, este indicador ofrece información específica sobre la longevidad y calidad de vida de la población mayor.
Las mujeres vascas de 65 y más años esperan vivir 89 años, 4,1 años más que los hombres (84,9 años)
La esperanza de vida a los 65 años en la C.A. de Euskadi aumenta en 2024, alcanzando los 19,9 años adicionales en los hombres y 24 en las mujeres, lo que supone que las mujeres vascas de 65 o más años esperan vivir de media hasta los 89 años, 4,1 años más que los hombres (84,9 años). Estos valores se sitúan muy próximos al conjunto de España (19,9 hombres y 23,6 mujeres).
La esperanza de vida a los 65 años ha mostrado un aumento durante estos casi últimos 50 años 1976-2024, tanto en los hombres como en las mujeres, siendo de 6,9 años en las mujeres y de 6,5 años en los hombres.
Esperanza de vida libre de discapacidad
Indica el número de años que una persona de una determinada edad esperaría vivir libre de discapacidad, si las tasas de mortalidad y las prevalencias de discapacidad por sexo y edad se mantuvieran estables durante lo que resta de vida.
Una esperanza de vida elevada no garantiza necesariamente una buena salud, ya que puede ir acompañada de una alta prevalencia de enfermedades crónicas o discapacidades a edades avanzadas. Por ello cobra relevancia el indicador de la esperanza de vida libre de discapacidad, que combina la visión aportada por los datos de la mortalidad con los de la discapacidad.
Las mujeres pueden vivir más años sin discapacidad (81,9 años) que los hombres (77,3 años)
En 2023, la esperanza de vida libre de discapacidad de la C.A. de Euskadi fue de 77,3 años en hombres y 81,9 años en mujeres, lo que supuso un descenso respecto al quinquenio anterior: 1,3 años en los hombres y 1,5 años en las mujeres. Paralelamente los años vividos con discapacidad aumentaron en ambos sexos: 1,2 años en los hombres y 1 año en las mujeres.

Otra manera de evaluar el estado de salud es mediante la autopercepción que tienen las personas sobre su propia salud. Para ello se utiliza el indicador de salud percibida, una medida subjetiva que refleja cómo los individuos valoran su estado general, clasificándolo como bueno, regular o malo. Además, se ha comprobado que este indicador constituye un buen predictor del uso futuro de los servicios de salud, de la mortalidad de las personas y del bienestar personal.
Los hombres tienen una valoración más positiva de su salud que las mujeres, pese a vivir menos años.
Los hombres declaran un mejor estado de salud que las mujeres: el 82% de los hombres perciben su salud como buena o muy buena y el 78,1% en el caso de las mujeres, según los últimos datos de la Encuesta de salud de 2023; sin embargo, respecto al quinquenio anterior, esta autovaloración de la salud ha disminuido en ambos sexos, 4,2 puntos porcentuales en hombres y 4,4 en mujeres.
La valoración positiva del estado de salud empeora conforme avanza la edad: en el grupo de edad de 15-24 años, cerca del 94% de los hombres y las mujeres valoraron su estado de salud como bueno o muy bueno, mientras que en el de 75 y más años, descendió al 61,8% en los hombres y al 50% en las mujeres. Los hombres tienen una autopercepción de la salud mejor que las mujeres en todos los tramos de edad y la diferencia más notoria está en el grupo de más de edad (75 y más años), con casi 12 puntos porcentuales.
Asimismo, la percepción subjetiva de buena salud está bajo el influjo de otros determinantes de carácter socioeconómico: a medida que desciende el estatus social y el nivel de estudios, disminuye dicha percepción.
Las personas que perciben su estado de salud como muy bueno presentan un nivel significativamente alto de satisfacción con la vida
Mantener una percepción positiva del propio estado de salud está relacionado con mayores niveles de satisfacción con la vida; según la Encuesta de Bienestar Personal de 2024, las personas que perciben su estado de salud como muy bueno presentan un nivel significativamente alto de satisfacción con la vida (8,1 en una escala de 0 a 10), en comparación con aquellas que consideran su salud mala o muy mala, cuya puntuación media desciende hasta 4,5. Entre las mujeres esta puntuación es más baja (4,2) que en los hombres (4,9) en 2024.

Conforme a la definición de la Organización Mundial de la Salud, que la describe como “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de enfermedades o dolencias”. Esta perspectiva reconoce que el bienestar psicológico no solo influye en la calidad de vida, sino que también determina la capacidad de las personas para afrontar los desafíos diarios, mantener relaciones saludables y participar de manera activa en la sociedad.
Salud mental
La salud mental constituye un componente esencial del estado general de salud.
Aumentan los síntomas de ansiedad y depresión, especialmente entre las mujeres.
En 2023, la prevalencia de problemas de salud mental —medidos a través de síntomas de ansiedad y depresión— fue significativamente mayor en mujeres (26,5%) que en hombres (17,7%). Además, ambos grupos registraron un aumento respecto a 2018: 10,1 puntos porcentuales en mujeres y 8,1 en hombres. Estas afecciones se concentraron especialmente en la población de 75 años o más, pero en el caso de las mujeres, también afectó con fuerza a los grupos de edad de 15-24 años y de 45-64 años.
Otra fuente que confirma que las mujeres tienden a informar peor salud mental que los hombres, es el indicador de estado de ánimo de la Encuesta de Bienestar Personal 2024, que mide el bienestar emocional y psicológico de la población, de una puntuación del 0 al 10, la media del estado de ánimo de las mujeres fue mas baja (6,26), que en los hombres (6,65).
A pesar de que los hombres tienden menos que las mujeres a padecer síntomas de depresión o ansiedad, los fallecimientos por esta causa son más frecuentes en los hombres que en las mujeres. Del número total de fallecimientos por suicidio y lesiones autoinfligidas, 171 en 2024 (9 más respecto a 2018), el 68,4% eran hombres.
Enfermedades crónicas
Disminuye la prevalencia de enfermedades crónicas, la hipertensión es la más común.
En 2023, la prevalencia de problemas crónicos de salud es ligeramente más alta en las mujeres (42,3%) que en los hombres (41,4%), y respecto a 2018 ha bajado en torno a 4 puntos porcentuales en ambos sexos.
Las personas mayores presentan un riesgo más elevado de padecer estas afecciones; de hecho, su prevalencia alcanza casi el 69% en el grupo de 65-74 años y aumenta conforme avanza la edad, afectando al 77,8% de los hombres y al 79,2% de las mujeres de 75 y más años. El problema crónico más frecuente es la hipertensión, que afecta tanto a hombres como a mujeres (11,6% y 10,9%, respectivamente). El colesterol elevado y el dolor dorsal se encuentran también entre los trastornos más comunes en ambos sexos. En cambio, los problemas cardíacos y la diabetes son más habituales en los hombres, mientras que en las mujeres predominan la artrosis, dolor cervical, varices en las piernas y el insomnio.
Asimismo, la alergia crónica destaca por su mayor incidencia en el grupo de población de 25-44 años.

Discapacidad y dependencia
La prevalencia de discapacidad medida como limitación crónica de la actividad (conocida también como actividades instrumentales de la vida cotidiana) afectó casi por igual a hombres (13,4%) que a mujeres (13,2%) en la C.A de Euskadi en 2023, y supuso un aumento respecto a 2018 (+3,6 hombres y +2,7 mujeres en puntos porcentuales). Esta dificultad aumenta significativamente con la edad alcanzando al 40,5% de las mujeres y al 30,3% de los hombres de 75 y más años.
La causa o el origen de la limitación con frecuencia se encuentra en una enfermedad no relacionada con el trabajo (61,7 % y 67,4% mujeres); le siguen las derivadas del trabajo (10,8% hombres y 5,5% mujeres) y el accidente laboral (4,5% hombres y 2,2% mujeres).
El 44,3% de las mujeres de 85 y más años en Euskadi necesita ayuda para las tareas básicas de la vida diaria.
Un 15,4% de la población de 70 y más años necesita ayuda para realizar las actividades de cuidado personal (11,6% hombres y 18% mujeres); proporción que se eleva a casi el 40% en el grupo de 85 y más años; así mismo, las mujeres declaran tener más dificultad que los hombres (44,3% de las mujeres frente al 29,5% de los hombres).

El estudio de la mortalidad proporciona una medida objetiva y directa del impacto de las enfermedades y condiciones de vida en una población, además sirve para planificar medidas de actuación sobre enfermedades que producen muertes evitables. De hecho, son varios los propósitos dentro del objetivo 3 Salud y Bienestar de la Agenda 2030 que aluden a reducir la mortalidad y sus causas.
La edad media de los hombres fallecidos fue de 78,3 años y de 84,9 la de las mujeres.
En 2024 el total de defunciones en la C.A. de Euskadi ascendió a 22.392, lo que representa un incremento del 0,4% respecto a 2023 y una tasa de 10,1 fallecimientos por mil habitantes (al igual que 2022 y 2023).
Del total de defunciones, 11.403 fueron mujeres y 10.989 hombres siendo la edad media de las personas fallecidas durante el año 2024 de 81,7 años, mientras que diez años antes, en el año 2014, era de 79,3 años, es decir, se ha producido un aumento de 2,4 años en la última década.
Los hombres fallecieron de media a los 78,3 años y las mujeres a los 84,9 en el año 2024, mientras que en el año 2014 las medias habían sido, respectivamente, de 76,2 y 82,6 años. En consecuencia, durante estos últimos 10 años, los hombres han aumentado su edad media de defunción en 2,1 años y las mujeres en 2,3 años.
En cuanto a la mortalidad infantil, fallecieron 26 menores de un año en la C.A. de Euskadi. La mortalidad neonatal, referida a los primeros 28 días de vida, contabilizó 16 defunciones, lo que supuso un descenso de la tasa de mortalidad neonatal a 1,2 por 1.000 nacidos vivos en 2024 (1,8 en 2023).
En esta última década se han incrementado los fallecimientos de personas de 100 y más años, pasando de 326 personas en el año 2014 a 545 en 2024; de ellos, la mayoría son mujeres (84,2% en 2024).
Siguiendo la tendencia de estos últimos diez años, en 2024 el crecimiento vegetativo volvió a ser negativo en la C. A. de Euskadi, ya que hubo 9.455 defunciones más que nacimientos.
Los tumores y las enfermedades del sistema circulatorio fueron las principales causas de defunción.
En 2024, el 27,7% de las defunciones (6.212 muertes), se debió a tumores; a continuación, se situaron las enfermedades del sistema circulatorio, con un 25,5% (5.716), seguidas, en tercer lugar, por los trastornos mentales y del comportamiento con un 8,7% (1.938) y por las enfermedades del sistema respiratorio con un 8,3% (1.864) en cuarto lugar.
La incidencia y distribución de las enfermedades que causan la muerte son diferentes según el sexo, ya que las dos primeras causas en mujeres fueron las enfermedades circulatorias y los tumores mientras que en hombres fueron justo a la inversa, primero los tumores y después las enfermedades circulatorias. Además, cabe destacar que entre las defunciones producidas por trastornos mentales y del comportamiento hay un mayor porcentaje de mujeres, al contrario de lo que sucede con las causas relativas a causas externas, donde hay un mayor porcentaje de hombres.
Las causas varían según la edad: en los menores de un año la causa de defunción más frecuente son las enfermedades originadas en el periodo perinatal; de 1 a 39 años, las causas externas, entre ellas, los accidentes y suicidios; de 40 a 79 años fueron los tumores y, a partir de los 80 años, las enfermedades circulatorias.